viernes, julio 27, 2007

bocatas & impresentables

Bocatas se complace en otorgar la mención especial "yonky de madera" al grupo los impresentables por su inestimable colaboración en la realización de eventos festivos.
Video la de la fiesta 2006

jueves, julio 05, 2007

La belleza sucede


De la fiesta de bocatas de 16 de junio de 2007
bocatas - volamos

miércoles, junio 27, 2007

Cristo

"En efecto, al considerar a Cristo lo concebimos a menudo según nuestra mentalidad -y por tanto, lo reducimos- lo mismo que hacemos cuando decimos a otro: "te quiero" o nos decimos cristianos. Reducimos a Cristo a la medida de nuestra mente, según una sabiduría humana, y reducimos la palabra de Cristo, su mandato, al ámbito de idelaes y de sentimientos de nuestra carnalidad, al ámbito de nuestro amor propio. Reducimos por tanto a Cristo a nuestro modo de concebir y sentir, en vez de convertir continuamente nuestra conciencia a Cristo, en lugar de convertir continuamente nuestra afectividad a Cristo. Daos cuenta: que nuestra conciencia, pensamiento y afecto, nuestro modo de amar, se conviertan a Cristo quiere decir que conciencia y afecto se ven continuamente llevados a donde nunca hubieran pensado, provocados a salir de sus medidas, a abrirse, y llevados a un terreno insospechado.
En vez de cambiar continuamente nuestra medida y convertir nuestra conciencia y afecto a Cristo, tendemos a reducir a Cristo a nuestros cálculos, reducimos la verdad de Cristo y el amor y la caridad de Cristo a la medida de nuestro modo de pensar y de amar.
Recordemos también que el Espíritu no es (tal como todos lo conciben, al menos para mí ha sido así durante mucho tiempo, y es una tentación continua todavía; y como muy a menudo veo que es para otros, al menos como tentación) una luz y una fuerza que agudizan nuestras medidas. Invocar al Espíritu es pedir que nos haga salir de nosotros mismos y penetrar en la profundidad insondable de Cristo, nos haga comprender las medidas de Cristo, por tanto participar del hecho de Cristo, y nada más."
Il Vechio (puto amo)
Revista Huellas junio 07


domingo, junio 17, 2007

Caridad

Faustino era un niño de doce años que desde muy pequeño tuvo que aprender a buscarse la vida solo. Sus padres no podían mantenerle y se vieron obligados a darlo en acogida, junto con su hermanita, a uno de los orfelinatos de Ciudad de Mexico. Allí aprendió la caridad. Sus compañeros de instituto, aprovechándose de la ingenuidad de su hermana, a menudo le quitaban la comida. Y él, que se sentía el hermano mayor, se privaba de su ración para dársela a ella. Se quedó en los huesos, perdió la vista casi del todo y sufrió deformaciones en todo el cuerpo. Al final su corazón no aguantó el peso de esas privaciones. una noche, de repente, tuvo una crisis cardiaca y murió a la mañana siguiente en el hospital en los brazos de su madre, que había ido a verle. "Un martir de la caridad".

lunes, mayo 28, 2007

Fiesta bocatas




by trunchet...

viernes, mayo 11, 2007

Una vida grande

Me venía anoche una pregunta a la cabeza que os quería trasladar a ver que pensáis.

Porque me vino fuertemente la idea de que mi vida, nuestra vida, está bien, más o menos ordenada, dramática a veces pero la mayor parte del tiempo enfrascados como todos dentro del quehacer diario. Es más, no somos malos cristianos, a veces le damos un sentido a la cosa, queremos dárselo. No, ciertamente, la vida no va mal. Sobre todo si te comparas con las vidas de los noticiarios, del peri, o la de otros continentes. En resumen, no vamos mal encaminados.

Pero precisamente por eso, nunca seremos grandes, nunca viviremos una vida a lo grande. No solo una vida cómoda, con satisfacciones, sino una vida grande, de las que merece la pena realmente ser vivida.

Una vida “buena” frente a una vida “grande”. Esa es la cuestión. Vivimos una vida buena, muchos de nosotros somos incluso buenos cristianos, pero no vivimos una vida grande. Tal vez la cosa me apremie, hasta el punto de escribir este mail, por el hecho de haber ido ayer al tanatorio a acompañar a un compañero de trabajo que se le había muerto su mujer por una enfermedad en un lapso de 4 meses. Pensaba, joder, o la vida es grande ahora o luego no hay tiempo.


En fin, a ver que dicen los amigos de bocatas.

p.d. Una ayuda: http://paginasparaelmes.squarespace.com/una-generacin-sin-paraso/



jueves, abril 12, 2007

Cartas al director

Estimado director:



Le escribimos con motivo de una noticia de la que se vienen haciendo eco a diario los medios que más odian y menos entienden lo que es la Iglesia: el periódico El País y TVE. Esta noticia no es otra que el aviso que el obispado ha mandado a una parroquia de un barrio de Madrid para que interrumpan sus actuaciones como la de repartir rosquillas en vez de formas en las misas que celebran.



Sin llegar a conocer a fondo del caso, existe un factor en juego del que nos queremos hacer eco porque no sentimos particularmente afectados.



Nosotros somos un grupo de amigos que, viernes tras viernes, desde hace más de once años (seis en el poblado marginal de Las Barranquillas a las afueras de Madrid) acudimos a acompañar a los drogadictos que acuden a por su dosis a este barrio marginal de Las Barranquillas muy cercano a la Parroquia de Madrid tan discutida.



La cuestión que no acabamos de compartir es la ecuación que se insinúa continuamente de que el amor y el servicio a los pobres, a los más pobres y desesperados, coincide con el odio a la jerarquía eclesial y en este caso particular al cardenal de Madrid D. Antonio Mª Rouco.
Lo que nosotros hemos descubierto, con sorpresa, en la Iglesia es que el corazón del hombre, donde se guarda lo más preciado que tiene que es el deseo de la vida, la libertad, el ansia por vivir, por disfrutar, por entender, porque se haga justicia, ese corazón que tiene todo hombre por el mismo hecho de serlo, está hecho para algo muy grande. Nosotros lo llamamos deseo de infinito, de plenitud, un deseo que habitualmente es maldecido o censurado porque hace que todo se nos quede pequeño, sin que nada en esta tierra pueda satisfacernos. No somos, por tanto, cristianos por obligación o por un estúpido fideísmo, sino porque nos hemos encontrado un inicio de respuesta a este corazón en la Iglesia que es la Presencia de Dios en la tierra. Amamos a Cristo presente en la historia a través de la Iglesia por esta razón.



Nuestra inmensa sorpresa realizando esta caritativa ha sido el caer en la cuenta de que precisamente este corazón, este deseo de infinito, también lo tienen los más pobres y desesperados entre nosotros: drogadictos, chulos, putas, traficantes, grandes ricos que acuden al poblado a pillar con sus porches, BMVs o mercedes, desesperados, esquizofrénicos, alcohólicos, locos y toda clase de personajes desesperados que nos hemos ido encontrando.



Si es verdad que sobre todo les define este deseo, también debe ser adecuada la respuesta que nos hemos encontrado en la Iglesia. Presamente esa es la propuesta que les hacemos a través de un rato de charla con ellos, de una comida y algo de beber, de unas canciones que cantamos con ellos o del Ángelus que siempre rezamos en medio de la caritativa con ellos.



Nosotros, por consiguiente, estamos absolutamente agradecidos a nuestro obispo de Madrid porque es la carne que asegura la presencia verdadera y constante de Cristo entre nosotros. Sin ese vínculo, nos perderíamos en mil interpretaciones y acabaríamos asimilados a una de las muchas de ideologías que dominan el mundo.



Desde aquí, por tanto, renovamos nuestra adhesión y estima a un hombre, D. Antonio Rouco que, gracias a su sí dado y renovado a la Iglesia, hace que todos los que vivimos en Madrid (y principalmente los más pobres y desesperados) podamos de nuevo encontrarnos con el hecho (o la mutación por utilizar la terminología de Benedicto XVI) más grande que jamás haya sucedido en la historia del hombre: Cristo, Dios hecho carne.




Grupo de amigos de bocatas
http://bocatas.blogspot.com/