bocatas es una caritativa que se lleva realizando desde 1996. Pero es mucho más que es eso: es una vida porque forma parte de la Iglesia, interesándose por todos los aspectos de la misma...
lunes, mayo 28, 2007
viernes, mayo 11, 2007
Una vida grande
Me venía anoche una pregunta a la cabeza que os quería trasladar a ver que pensáis.
Porque me vino fuertemente la idea de que mi vida, nuestra vida, está bien, más o menos ordenada, dramática a veces pero la mayor parte del tiempo enfrascados como todos dentro del quehacer diario. Es más, no somos malos cristianos, a veces le damos un sentido a la cosa, queremos dárselo. No, ciertamente, la vida no va mal. Sobre todo si te comparas con las vidas de los noticiarios, del peri, o la de otros continentes. En resumen, no vamos mal encaminados.
Pero precisamente por eso, nunca seremos grandes, nunca viviremos una vida a lo grande. No solo una vida cómoda, con satisfacciones, sino una vida grande, de las que merece la pena realmente ser vivida.
Una vida “buena” frente a una vida “grande”. Esa es la cuestión. Vivimos una vida buena, muchos de nosotros somos incluso buenos cristianos, pero no vivimos una vida grande. Tal vez la cosa me apremie, hasta el punto de escribir este mail, por el hecho de haber ido ayer al tanatorio a acompañar a un compañero de trabajo que se le había muerto su mujer por una enfermedad en un lapso de 4 meses. Pensaba, joder, o la vida es grande ahora o luego no hay tiempo.
En fin, a ver que dicen los amigos de bocatas.
p.d. Una ayuda: http://paginasparaelmes.squarespace.com/una-generacin-sin-paraso/
jueves, abril 12, 2007
Cartas al director
Estimado director:
Le escribimos con motivo de una noticia de la que se vienen haciendo eco a diario los medios que más odian y menos entienden lo que es la Iglesia: el periódico El País y TVE. Esta noticia no es otra que el aviso que el obispado ha mandado a una parroquia de un barrio de Madrid para que interrumpan sus actuaciones como la de repartir rosquillas en vez de formas en las misas que celebran.
Sin llegar a conocer a fondo del caso, existe un factor en juego del que nos queremos hacer eco porque no sentimos particularmente afectados.
Nosotros somos un grupo de amigos que, viernes tras viernes, desde hace más de once años (seis en el poblado marginal de Las Barranquillas a las afueras de Madrid) acudimos a acompañar a los drogadictos que acuden a por su dosis a este barrio marginal de Las Barranquillas muy cercano a la Parroquia de Madrid tan discutida.
La cuestión que no acabamos de compartir es la ecuación que se insinúa continuamente de que el amor y el servicio a los pobres, a los más pobres y desesperados, coincide con el odio a la jerarquía eclesial y en este caso particular al cardenal de Madrid D. Antonio Mª Rouco.
Lo que nosotros hemos descubierto, con sorpresa, en la Iglesia es que el corazón del hombre, donde se guarda lo más preciado que tiene que es el deseo de la vida, la libertad, el ansia por vivir, por disfrutar, por entender, porque se haga justicia, ese corazón que tiene todo hombre por el mismo hecho de serlo, está hecho para algo muy grande. Nosotros lo llamamos deseo de infinito, de plenitud, un deseo que habitualmente es maldecido o censurado porque hace que todo se nos quede pequeño, sin que nada en esta tierra pueda satisfacernos. No somos, por tanto, cristianos por obligación o por un estúpido fideísmo, sino porque nos hemos encontrado un inicio de respuesta a este corazón en la Iglesia que es la Presencia de Dios en la tierra. Amamos a Cristo presente en la historia a través de la Iglesia por esta razón.
Nuestra inmensa sorpresa realizando esta caritativa ha sido el caer en la cuenta de que precisamente este corazón, este deseo de infinito, también lo tienen los más pobres y desesperados entre nosotros: drogadictos, chulos, putas, traficantes, grandes ricos que acuden al poblado a pillar con sus porches, BMVs o mercedes, desesperados, esquizofrénicos, alcohólicos, locos y toda clase de personajes desesperados que nos hemos ido encontrando.
Si es verdad que sobre todo les define este deseo, también debe ser adecuada la respuesta que nos hemos encontrado en la Iglesia. Presamente esa es la propuesta que les hacemos a través de un rato de charla con ellos, de una comida y algo de beber, de unas canciones que cantamos con ellos o del Ángelus que siempre rezamos en medio de la caritativa con ellos.
Nosotros, por consiguiente, estamos absolutamente agradecidos a nuestro obispo de Madrid porque es la carne que asegura la presencia verdadera y constante de Cristo entre nosotros. Sin ese vínculo, nos perderíamos en mil interpretaciones y acabaríamos asimilados a una de las muchas de ideologías que dominan el mundo.
Desde aquí, por tanto, renovamos nuestra adhesión y estima a un hombre, D. Antonio Rouco que, gracias a su sí dado y renovado a la Iglesia, hace que todos los que vivimos en Madrid (y principalmente los más pobres y desesperados) podamos de nuevo encontrarnos con el hecho (o la mutación por utilizar la terminología de Benedicto XVI) más grande que jamás haya sucedido en la historia del hombre: Cristo, Dios hecho carne.
Grupo de amigos de bocatas
http://bocatas.blogspot.com/
domingo, abril 08, 2007
La razón de este blog
Sophie Scholl & CiaPorque lo que va después es un milagro, no es la consecuencia de lo anterior. Es algo extraordinario. Resucitar a la hija de Jairo no era la consecuencia normal de que Jairo se encontrara con Cristo y que fuera bueno o tuviera fe. Ya estaba muerta. Lo inaudito, lo extraordinario fue lo que hizo Cristo, no lo que hizo Jairo. Fue una respuesta inesperada e inaudita, extraordinaria, sin antecedentes, sin lógica ni razón.
Y también para nosotros es igual. El gran milagro, la gran sorpresa en la vida, lo extraordinario, lo que no entra ni entrará jamás en medida humana alguna, lo incomprensible, lo improbable, es que Cristo suceda, que exista alguien así de poderoso. Eso es un milagro. Tan es un milagro que o expulsamos a Cristo de la realidad porque la leemos sin este factor o caemos en un automatismo donde ir a misa, los oficios o el viacrucis es, como mucho, sumarse a la gran masa.
Por eso no existen recetas en la vida. La vida consiste en el libre juego del corazón que desea todo frente a la realidad. No existen redes ni refugios. No existen. No somos mejores que los demás, no somos diferentes que los demás. NO.
Y lo increíble e inaudito, dentro del libre juego de la persona frente al mundo, frente al día a día, a las relaciones, al trabajo, a la frater y al muvi, lo más increíble de todo, lo más extraordinario de todo es que suceda de nuevo esta Presencia que cuando uno la reconoce es el más feliz del mundo. Pero eso es YA un milagro, algo que es pura gracia, no producto de nuestra voluntad, ni de nuestro deseo, ni de nuestra manera de pensar. El verdadero milagro es que exista alguien así y que se te ponga delante.
El salmista dice “¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios? Mis lágrimas son mi pan día y noche, mientras todo el día me repiten ¿dónde esta tu Dios?”. Unos cuantos miles de años después la pregunta sigue siendo la misma. Y yo no quiero ni puedo saltarme esta dinámica ni ahorrársela a los demás.
Por todo esto persigo, miro, dedico todas mis energías, duermo y como y vivo por seguir el camino de mi corazón y pedir este milagro de la respuesta. Por eso, cuando sucede, me sorprende y acabo agradecido. E intento contárselo a los demás, porque esta es la esperanza: que le suceda a alguien. Si te sucede a ti es una esperanza para mí y para todos. Si no lo comunicas, si no cuentas cuando te sucede, habrá menos esperanza en este mundo y más desesperación y más tristeza y más mal.
¿Sabes? Todos nos contamos la primera parte, la tristeza de la vida, la imposibilidad que somos de darnos una respuesta que nos satisfaga. Pocos dan testimonio cuando la encuentran.
jueves, marzo 08, 2007
bocatas & cuaresma

Estimado director:
Le escribo por un episodio que me viene de vez en cuando a la cabeza y no deja de conmoverme. Nosotros llevamos más de 11 años en una caritativa llamada bocatas que consiste en repartir bocatas, bebida y algo de ropa a los pobres de Madrid. Actualmente, desde hace unos 5 años, estamos a las afueras del poblado chabolista de las Barranquillas todos los viernes de siete a once y media de la noche.
Hará un par de años conocimos a un amigo yonki que a veces acudía a por droga en pijama y zapatillas de andar por casa, porque se escapaba de casa. Normalmente no tenía dinero y cogía las jeringuillas del suelo para inyectárselas. Había tenido meningitis y andaba muy mal y a veces se caía y pasaba la noche entera tirado hasta que podía levantarse. Una tarde vimos a alguien que se caía en la carretera y fuimos a recogerle. Era este amigo nuestro que ya conocíamos. Hablando con él vio a un amigo nuestro sacerdote y le preguntó que si era kilo. El le dijo que era católico pero de Comunión y Liberación (movimiento al que pertenecemos la mayoría de nosotros). El afirmó ser kilo y estaba contento de estar en medio de otros que pertenecían a su pueblo, a la Iglesia. Uno de nosotros le preguntó que cómo era posible que fuera tan desastre, que estuviera tan mal (seguramente hoy ya no está entre nosotros) y fuera católico. “¿Qué has hecho?” le preguntamos. Él, inmediatamente y levantando la mirada respondió: “Disfrutar” refiriéndose a su experiencia de Iglesia que tenía.
Este suceso me ha hecho entender mucho más cual es la naturaleza del cristianismo y de la conciencia verdadera que señala la Iglesia. Porque uno puede ser un desastre, un gran desastre como le sucedía a nuestro amigo pero tener plena conciencia de que lo que se nos ha dado en la Iglesia es lo más grande que ningún hombre haya conocido jamás: Cristo mismo, Dios hecho carne, Iesu Dulcis Memoria dice un cántico de la tradición de la Iglesia.
Es justo la postura contraria a la que Cristo mismo denunciaba en los fariseos, la de los sepulcros blanqueados, que tenían apariencia de castos y puros pero estaban corroídos y putrefactos por dentro.
Es justo por esta necesidad que yo tengo de convertirme a la postura sencilla y verdadera de aquel amigo por la que agradezco a la Iglesia y a Cristo este tiempo de Cuaresma que me da siempre la oportunidad de reconocer de nuevo, lo más grande que me ha sucedido en la vida: Cristo mismo, su misma Presencia.
jueves, enero 25, 2007
Bocatas: su incidencia en la vida
a de ellas, me llamó poderosamente la atención, porque retrata al hombre moderno, es decir, a nosotros. Decía que hasta los 20 años se vive, y a partir de los 20, se sobrevive. Ya se sabe, las preocupaciones de la vida, los sueños rotos, en otros casos los sueños cumplidos, que ni siquiera bastan, le llevan a uno a decir que la vida se va convirtiendo en una cuesta abajo en la que basta con sobrevivir (que las cosas más o menos cuadren, que todo vaya dentro de una normalidad sin sobresaltos, que pueda ir pagando la hipoteca, que los hijos no den demasiados problemas,…). Y esto no es para los demás, porque uno se descubre en esta postura infinidad de veces: sobreviviendo. domingo, noviembre 19, 2006
Amicus fidelis
qui autem invenit illum, invenit thesaurum.
Amico fideli nulla est comparatio...
Amicus fidelis, mendicamentum vitae
at immortalitatis (Ecles. 6,14-16)
Beatus qui invenit amicum verum (Ecles. 25,12)
O Jesu Amice personalis
O Jesu Amice inmortalis
Un amigo fiel es una protección potente
quien lo encuentra, encuentra un tesoro.
Un amigo fiel no tiene precio...
Un amigo fiel es un bálsamo de vida
y de inmortalidad (Ecles. 6, 14-16)
Afortunado aquél que ha encontrado un amigo verdadero (Ecles. 25,12)
O Jesús Amigo personal
O Jesús Amigo inmortal
