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domingo, abril 08, 2007

La razón de este blog

Sophie Scholl & Cia

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Verdaderamente no existe nada, nada en este mundo que colme el corazón y el deseo. Nosotros pensamos que sabemos la respuesta pero ni siquiera eso vale. Es más, parece que exaspera el deseo y la tristeza. Cuando decimos que no existe nada deberíamos ser serios con lo que decimos. NO EXISTE NADA en esta tierra que colme al hombre. También eso lo percibo yo con muchísima fuerza, tal vez mucho más que antes. Jairo también lo dijo: no te preocupes porque ya está muerta, no existe nada que satisfaga lo que yo deseo. Eso es lo que me sorprendía de Jairo, que le decía al Señor que no existía nada. También nosotros, aunque sepamos que existe el Señor, se lo decimos..No existe nada Señor que se pueda hacer. Yo también se lo digo.


Porque lo que va después es un milagro, no es la consecuencia de lo anterior. Es algo extraordinario. Resucitar a la hija de Jairo no era la consecuencia normal de que Jairo se encontrara con Cristo y que fuera bueno o tuviera fe. Ya estaba muerta. Lo inaudito, lo extraordinario fue lo que hizo Cristo, no lo que hizo Jairo. Fue una respuesta inesperada e inaudita, extraordinaria, sin antecedentes, sin lógica ni razón.


Y también para nosotros es igual. El gran milagro, la gran sorpresa en la vida, lo extraordinario, lo que no entra ni entrará jamás en medida humana alguna, lo incomprensible, lo improbable, es que Cristo suceda, que exista alguien así de poderoso. Eso es un milagro. Tan es un milagro que o expulsamos a Cristo de la realidad porque la leemos sin este factor o caemos en un automatismo donde ir a misa, los oficios o el viacrucis es, como mucho, sumarse a la gran masa.


Por eso no existen recetas en la vida. La vida consiste en el libre juego del corazón que desea todo frente a la realidad. No existen redes ni refugios. No existen. No somos mejores que los demás, no somos diferentes que los demás. NO.


Y lo increíble e inaudito, dentro del libre juego de la persona frente al mundo, frente al día a día, a las relaciones, al trabajo, a la frater y al muvi, lo más increíble de todo, lo más extraordinario de todo es que suceda de nuevo esta Presencia que cuando uno la reconoce es el más feliz del mundo. Pero eso es YA un milagro, algo que es pura gracia, no producto de nuestra voluntad, ni de nuestro deseo, ni de nuestra manera de pensar. El verdadero milagro es que exista alguien así y que se te ponga delante.


El salmista dice “¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios? Mis lágrimas son mi pan día y noche, mientras todo el día me repiten ¿dónde esta tu Dios?”. Unos cuantos miles de años después la pregunta sigue siendo la misma. Y yo no quiero ni puedo saltarme esta dinámica ni ahorrársela a los demás.


Por todo esto persigo, miro, dedico todas mis energías, duermo y como y vivo por seguir el camino de mi corazón y pedir este milagro de la respuesta. Por eso, cuando sucede, me sorprende y acabo agradecido. E intento contárselo a los demás, porque esta es la esperanza: que le suceda a alguien. Si te sucede a ti es una esperanza para mí y para todos. Si no lo comunicas, si no cuentas cuando te sucede, habrá menos esperanza en este mundo y más desesperación y más tristeza y más mal.


¿Sabes? Todos nos contamos la primera parte, la tristeza de la vida, la imposibilidad que somos de darnos una respuesta que nos satisfaga. Pocos dan testimonio cuando la encuentran.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Increíble! Para los que siempre estamos pensando en términos de resultados, consecuencias, frutos, ... la frase "Porque lo que va después es un milagro, no es la consecuencia de lo anterior." es una revolución. La respuesta es la misma Presencia!!!.

Por favor, seguid testimoniando la verdadera naturaleza del hecho cristiano como acontecimiento.